El análisis es la hora en la silla. El entregable es lo que tiene en la mano un mes después, en una tienda, decidiendo sobre un abrigo. Aquí está eso, paso a paso.
Haz el drapeado como siempre. El estudio es donde queda escrito el veredicto, con las temporadas una junto a otra mientras decides.
Su temporada, la paleta, las reglas que la acompañan y las notas de maquillaje. La tiene en la mano en la tienda, que es donde nunca estuvo una carpeta.
Si creas una guía en Canva, queda en su tarjeta como descarga. Tu trabajo, su teléfono, ningún archivo adjunto que perder.
Cuando compras con tu cliente, o cuando compra por su cuenta, un color se comprueba con su paleta en el pasillo. La discusión sobre el abrigo termina ahí.
Una paleta sola es una teoría. Un look en sus colores, creado con lo que ya tiene y enviado a su teléfono, es lo que les muestra a sus amistades.
Sí, y lleva un minuto en su teléfono. La invitación la crea, y su tarjeta de color está ahí cuando la abre.
No. Súbela y se convierte en la descarga de su tarjeta. La paleta y las reglas de la tarjeta vienen del análisis que guardaste; la guía es tu trabajo, encima de eso.
Su temporada, su paleta, las reglas de estilo que la acompañan, las notas de maquillaje y tu guía si subiste una. Si tiene un armario en la app, cada prenda indica si entra en su paleta.
Sí. Puede comprobar un color desde su propio teléfono con su paleta guardada, en cualquier tienda.
No. Quien hace análisis de color tiene un estudio pensado en torno al análisis y la tarjeta del cliente. Armarios, looks y lookbooks están ahí si los quieres, y no estorban si no.
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